Inundaciones y manejo de suelos

21 febrero 2017

¿En qué se relacionan las inundaciones con la forma en que manejamos los suelos?

Si bien el factor climático es primordial, la forma en que manejamos los suelos incide en la magnitud, la velocidad y la duración de las inundaciones que azotan la zona núcleo de Argentina durante el verano. Las provincias de Santa Fé y Entre Ríos, por ejemplo, poseen leyes para el manejo conservacionista del suelo y reducir así la vulnerabilidad frente a tormentas cada vez más frecuentes e intensas.

La conversión de tierras con vegetación perenne (bosques, pastizales, pasturas) por cultivos anuales, disminuye el consumo de agua anual y promueve la recarga y ascenso de aguas subterráneas (napas freáticas). Cuando las napas se acercan a menos de un metro de la superficie se generan fenómenos de anegación.

De hecho, los árboles interceptan el 25% de las precipitaciones caídas, mientras que practicas como el sobrepastoreo y el monocultivo reducen la porosidad del suelo y su capacidad de retener la humedad. 

¿Cómo mejorar la infiltración del agua en los campos durante inundaciones?

Las prácticas de agricultura conservacionista reducen la erosión y evitan que el suelo se encostre. Esto mejora el drenaje de agua de lluvia después de tormentas severas.

Para proteger el suelo, algunas de la prácticas más recomendadas son:

  • Utilizar coberturas.  Las coberturas protegen el suelo como un colchón. Reducen la fuerza con que el agua de lluvia golpea el suelo y retiene la lluvia por más tiempo, dando más tiempo a la infiltración. Las coberturas pueden ser residuos de cultivos anteriores, hojas y juncos, o cultivos de cobertura.
  • Limitar el pastoreo cuando el suelo está húmedo para reducir la compactación.
  • Utilizar rompevientos naturales para evitar la erosión por vientos secos.

Estas prácticas pueden complementarse con otras para aumentar la porosidad del suelo, como, por ejemplo: 

  • Rotar con cultivos de invierno de alta cantidad de raíces (gramíneas como el maíz, sorgo, trigo), ya que ayudan a romper capas endurecidas de suelo.
  • Aumentar la presencia de fauna en el suelo como lombrices de tierra y escarabajos que aumentan la porosidad del suelo

Asimismo, también se puede equilibrar el consumo de agua en función del promedio de precipitaciones al:

  • Incorporar pasturas que aumentan el consumo estratégico de agua en zonas donde el promedio de lluvias excede el consumo de los cultivos.
  • Realizar siembras tempranas para que el momento de mayor cobertura coincida con el de mayor necesidad de agua.
  • Fertilización estratégica para aumentar la acumulación de biomasa y el consumo de agua.